CÓDIGO DE AMOR
¡Hola!, te dejo mi lápiz, tiene todos los colores que puedas imaginar y si piensas que si le termina la punta, dibujas otra de repuesto.
En la mañana dibujé una casita en el campo, con su chimenea, sus tejas marrones, las cortinas azules, una puerta grande; para que entre nuestro gran perro. Dibujé árboles, flores de todos los colores que podía imaginar, una cabrita, un burrito y un gran columpio donde me senté en el . Me columpiaba cada vez con más fuerza, hasta que al mirar al cielo, vi pasar una avioneta azul. En uno de mis balanceos, llegué hacia ella, me senté en el asiento y viendo que me faltaba el casco, me dibujé uno con un pájaro con la cola de color del arcoiris. Los mandos se parecían al joystick de la play, así que me eran conocidos. Giraba de un lado a otro, jugando entre las nubes, ellas me abrazaban, me llenaban la cara dándome forma. me disfrazaban de pirata, de elefante, jirafa me hacían cosquillas, me tapaban los ojos y hacía siluetas en zig zag, hasta que vi a lo lejos una isla. Me lanzé hacía ella pensando que tendría un gran tesoro. Aterrizo en la playa, saliendo a recibirme un par de monos curiosos, que de ví interrumpir su siesta. Se acercaron a la avioneta, dando botes, volteretas en el aire, dándoles con las manos a las hélices, despidiendo chillidos y risas, al menos es lo que yo interpretaba.
La isla era pequeña, se veía mucha vegetación, muchos plátanos, cocos, y lo más curioso es que de los árboles, colgaban algunos espejos en los que me veía en ellos. Mi gran casco, mi chándal , con mis deportivas azules. Atrás de mi dejaba el ruido de mis dos amigos y empecé adentrarme en la jungla de la isla. A lo lejos se alzaba una gran montaña con forma de sirena. Me costaba trabajo poder avanzar con tanta vegetación, pensaba en lo que me guardaría en aquella montaña, la de tesoros escondidos de los piratas que pasaban por allí, escondiendo su gran botín. Se escuchaba pájaros anunciando mi llegada, alertaban a todo ser viviente de la isla, saqué unos prismáticos para poder verlos, pues se ocultaban entre los árboles. La gran algarabía me asustaba en cada paso, siendo aún más fuerte el latido de mi corazón. Cada vez más cansada, me acerque aun gran árbol y le dije:" por favor déjame sentarme, acobijarme entre tus ramas, pues necesito reponerme, de esta gran aventura". Sentí un calor agradable, un abrazo y me quedé dormida.
Soñé con tu mirada, la que todo los días veo aparecer por esa gran puerta, con tu sonrisa al verme y ese soplido de "ya estoy en casa"; tu jornada de trabajo ha terminado. Es en ese momento cuando nuestros labios se sellan, abriendo el código de nuestro corazón.
El señor árbol me despertó diciéndome que tenía que seguir con mi aventura.
Me dejó un mensaje: "búscame, en tus viajes, no te rindas nunca, me disfrazaré de mil y una formas, para que sigas pintando en nuestro corazón.
Le dije gracias, escuché un pitido de una máquina, mi corazón ya no se escuchaba, pero seguía por el sendero abriéndome camino entre tanta vegetación, para poder llegar a esa sirena, que me miraba desde su montaña.
Nunca pude imaginar que el amor que me das sería tan grande, que el ser humano somos pequeños, que no existen granos de la playa, para poder explicarlo y contigo nunca se me terminan los recursos para seguir dibujando días bonitos. Cuando mires a las nubes y veas un corazón, es mi código del amor.
Soñé con tu mirada, la que todo los días veo aparecer por esa gran puerta, con tu sonrisa al verme y ese soplido de "ya estoy en casa"; tu jornada de trabajo ha terminado. Es en ese momento cuando nuestros labios se sellan, abriendo el código de nuestro corazón.
El señor árbol me despertó diciéndome que tenía que seguir con mi aventura.
Me dejó un mensaje: "búscame, en tus viajes, no te rindas nunca, me disfrazaré de mil y una formas, para que sigas pintando en nuestro corazón.
Le dije gracias, escuché un pitido de una máquina, mi corazón ya no se escuchaba, pero seguía por el sendero abriéndome camino entre tanta vegetación, para poder llegar a esa sirena, que me miraba desde su montaña.
Nunca pude imaginar que el amor que me das sería tan grande, que el ser humano somos pequeños, que no existen granos de la playa, para poder explicarlo y contigo nunca se me terminan los recursos para seguir dibujando días bonitos. Cuando mires a las nubes y veas un corazón, es mi código del amor.
Comentarios
Publicar un comentario