CASTILLOS EN LA ARENA.

A veces voy a pasear por la playa, nada más divisar el agua, sonrío; es para mí una sensación de paz.
Cuando me adentro en la arena y empiezo andar, siento esa complicidad que tenemos. La presión al andar es un abrazo de bienvenida, el  hundirme  en cada paso entre  miles de granos de arena, en el que cada uno tiene una historia que contar, como cada uno de nosotros tenemos. Entonces es cuando a mi mente empiezan a venir historias de una niña que soñaba con ser princesa. En la que construía historias mientras las manos se desplazaba por la arena húmeda. A veces ayudado de una pala, un cubo y otras, solo con las conchas del mar que traía una y otra vez. En ese momento, es cuando solo existía un reino, todas las demás personas que había a mi alrededor, eran las gente del pueblo. Escuchaba sus voces pero no prestaba atención, porque solo me dedicaba a soñar, con la princesa que llevo dentro, construyendo un castillo con un foso alrededor, donde los cocodrilos, protegían del ataque de los bandidos. A veces se aproximaba una tormenta de arena, en ella los habitantes del castillo, corrían por las calles, los vendedores se apresuraban a recoger todos los puestos ambulantes. Los de  pescado, verduras,  se cubrían sus rostros y huían para protegerse, dejando caer muchos de ellos la mercancía tan valiosa.
 Montaba en mi caballo blanco, apresurándome para refugiarme en la torre más alta del castillo. Allí podía ver que eran unos niños jugando a la pelota, donde en cada patada que le daban al balón, levantaba una infernal nube de arena. 
¡ Qué recuerdos!, sonrió, te vuelvo a mirar y  por más años que pase, sigo viendo el castillo.
¡ El mar es tan majestuoso!, que se ha escrito mucho sobre el. Tan desconocido a la vez pero que a todo el mundo atrapa. La paz, la energía que da, es totalmente gratuita, cada uno lo percibimos de una manera pero lo realmente increíble, es la atracción y la vida que nos da.
 Por eso no puedo entender, porque no lo cuidamos, porque vamos tirando nuestra propia basura, como si de un vertedero se tratase. En el existe vida, muchas de ellas la matamos por ingerir nuestra basura. 
El mar forma parte de nuestras vidas, es gratuito, debemos cuidarlo para poder seguir construyendo nuestros castillos y nuestros hijos, nietos ; poder escribir guiones de una historia, azul.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Cáncer de mama. Capitulo 1 Estoy en una nube.

#Generación 1970. Cambio cocinita por juego didáctico.

INOCENCIA PERDIDA